Al entrar a este espacio, reflexiono sobre aspectos educativos que nunca consideré, como el que la imagen se convierte en el alfabeto de nuestro tiempo. Estamos tan acelerados en nuestra vida diaria, en nuestra labor docente, que difícilmente nos detenemos a pensar el lo que las imágenes significan en todo proceso educativo. Utilizamos los recursos cotidianamente, como la computadora, los videos, entre otros sin considerar lo valiosas que nos resultan para fomentar una cultura visual, en convertir a estas en una herramienta pedagógica que potencialice el aprendizaje, pues las imágenes, a diferencia de los textos, ofrecen una forma diferente de acercamiento e interpretación, pues incluso, los mensajes que transmiten llegan no solo de manera consciente a nosotros y de acuerdo a la persona que los recibe, sino que de manera inconsciente llegan a nuestro cerebro. ¿Estamos preparados los docentes para favorecer el aprendizaje de nuestros alumnos de una forma más visual y atractiva? ¿Somos ajenos a esta penetración por el bombardeo de los medios de comunicación en torno a imágenes que nos puedan distorsionar la realidad del mundo mediático en que vivimos?
No se a reparado en al necesidad de una educación en torno a la capacitación para tener los elementos para apreciar, analizar y criticar la información visual, pues se pondera nuestra capacidad de análisis crítico ante en texto, no así ante las imágenes, que también comunican y tienen una intención implícita. Cuantas veces hemos escuchado “que una imagen dice más que mil palabras” y lo que diga esa imagen dependerá de nuestros conocimientos previos y de nuestra historia personal, luego entonces, que hacemos como docentes para aprovechar esta riqueza de las imágenes en nuestras aulas y para lograr involucrar a nuestros estudiantes en un proceso de aprendizaje más atractivo, en verdad tenemos mucho trabajo por hacer.
El impacto consciente o inconsciente que tiene las imágenes, lleva la intención de los que las crearon, un propósito que no reconocemos la mayoría de las veces, es aquí donde deberemos desarrollar esa capacidad, primero en nosotros mismos y después en nuestros jóvenes para comprender su finalidad: informar, comunicar, expresar o simple estética. Este es otro de los retos que deberemos enfrentar en la educación, pues nuestros jóvenes, tienen el derecho a esta formación, ante un mundo mediático en el que vivimos.
No se a reparado en al necesidad de una educación en torno a la capacitación para tener los elementos para apreciar, analizar y criticar la información visual, pues se pondera nuestra capacidad de análisis crítico ante en texto, no así ante las imágenes, que también comunican y tienen una intención implícita. Cuantas veces hemos escuchado “que una imagen dice más que mil palabras” y lo que diga esa imagen dependerá de nuestros conocimientos previos y de nuestra historia personal, luego entonces, que hacemos como docentes para aprovechar esta riqueza de las imágenes en nuestras aulas y para lograr involucrar a nuestros estudiantes en un proceso de aprendizaje más atractivo, en verdad tenemos mucho trabajo por hacer.
El impacto consciente o inconsciente que tiene las imágenes, lleva la intención de los que las crearon, un propósito que no reconocemos la mayoría de las veces, es aquí donde deberemos desarrollar esa capacidad, primero en nosotros mismos y después en nuestros jóvenes para comprender su finalidad: informar, comunicar, expresar o simple estética. Este es otro de los retos que deberemos enfrentar en la educación, pues nuestros jóvenes, tienen el derecho a esta formación, ante un mundo mediático en el que vivimos.
