jueves, 29 de enero de 2009

Adecuacionaes para la planeación.

En el Modelo Académico Conalep 2008, se supera la polémica del currículo, pues se busca desarrollar las competencias en nuestros estudiantes tomando en cuenta todos sus elementos, sus dos dimensiones: el macro educativa y el micro educativo.
De los elementos básicos del currículo, en la planeación, encontramos que independientemente del modelo educativo, los objetivos definen lo que queremos conseguir (intenciones, metas y finalidades), el “para qué” de la acción educativa.
Hoy se manejan los objetivos en términos de competencias, y capacidades, dejando atrás el paradigma del conductismo que era igual a conductas.
La formulación de los objetivos curriculares en términos de competencias, responde a las necesidades de la sociedad y ello implica un cambio de enfoque desde una enseñanza centrada en los contenidos (en la materia) a otra centrada en el desarrollo de determinadas capacidades cognitivas, motrices, interpersonales… (Es decir, centrada en el estudiante) que se consideran relevantes por uno u otro motivo.
Los contenidos, segundo elemento, orientado a la formación, entendida como un proceso encauzado al desarrollo de capacidades o competencias, se convierten básicamente en herramientas o instrumentos para ese fin. Aquí podemos especificar que existen diferentes tipos; Los contenidos conceptuales y contenidos procedimentales, importantes en sí, pero no bastan para desarrollar una capacidad, se complementan con los contenidos actitudinales, pues se requieren de hábitos, valores, actitudes; este tipo de contenidos se conocen también como saber estar y saber ser.
La metodología se refiere al “cómo enseñar”, para el desarrollo de las competencias, con actividades y experiencias adecuadas para que los contenidos se aprendan y sirvan adecuadamente. Estos incluyen a: los principios metodológicos; métodos, estrategias y técnicas didácticas, como las actividades y experiencias de aprendizaje y Recursos y materiales didácticos que se emplearán. Que a su vez incluyen las decisiones relativas a la organización didáctica de los espacios, tiempos, para la planeación.
La evaluación implica no solo el “rendimiento”, sino un análisis y valoración del proceso de esos resultados, tanto en el desempeño del docente y de los estudiantes; a través de las evaluaciones sumativa y formativa. Por lo que el proceso de enseñanza requerirá evaluaciones al principio (evaluación inicial), durante (evaluación continua o de seguimiento) y al final del mismo (evaluación continua o de seguimiento) con ambas dimensiones.
La fundamentación del currículo, forma parte de las decisiones la seleccionar los elementos básicos del currículo, en cualquier proyecto educativo, pues necesitan ser fundamentados teóricamente: sociológica, epistemológica, psicológica y pedagógica. Pues implican adecuaciones y ajustes en base a las demandas de la sociedad; a la relación de los contenidos con problemas reales y de actualidad; con el conocer como aprenden los alumnos y su etapa de desarrollo, mismos que posibilitan el decidir cómo enseñar y detectar a aquellos que presenten dificultades para apoyarlos durante el proceso de enseñanza – aprendizaje.
En conclusión: las ventajas de la planeación didáctica son muchas, pero principalmente las vemos reflejadas al trabajar con la matriz de ponderación, que guía nuestro quehacer educativo, con las unidades, resultados de aprendizaje, actividades de evaluación; así como los aspectos a evaluar (conceptual, procedimental y actitudinal) con el porcentaje de cada una de ellas en su rúbrica de valoración (excelencia, suficiencia o insuficiencia) en el desarrollo de las competencias. Y que nos permite evaluar de forma sumativa y formativa, tanto el desempeño del estudiante como el nuestro. Así como el de guiar nuestra planeación didáctica para optimizar el aprendizaje significativo y el desarrollo integral del discente. Que manejamos en el Conalep Venustiano Carranza II.
Este colegio, perteneciente al Subsistema de la Educación Media Superior, trabaja con el actual Modelo Académico de Calidad para la Competitividad, que tiene como misión formar profesionales técnicos en un sistema que proporciona a sus egresados la capacidad de trabajar en el sector productivo nacional o internacional, mediante la comprobación de competencias (certificación), que respondan a las necesidades de los sectores productivos del país, con estándares de clase mundial, y en donde todos sus actores involucrados, en continua capacitación, contribuyan a la consolidación de este modelo.

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